Detectarlo a tiempo salva vidas.

Cada 19 de octubre se conmemora el Día Internacional de la Lucha contra el Cáncer de mama, y durante todo el mes, el rosa aparece en edificios, cintas y campañas para recordarnos algo que parece simple pero que salva vidas: detectarlo a tiempo cambia por completo la historia.

En nuestro país es el cáncer que más afecta a las mujeres y el que más vidas se lleva: más de 5.800 por año. Y algo que mucha gente no sabe es que la mayoría de las mujeres que lo tienen no tenían a nadie en la familia con la enfermedad. Por eso, aunque en tu casa nunca haya pasado, controlarte es igual de importante.

Hay cosas que no podemos elegir, como la edad o la herencia familiar. Pero hay otras que sí están en nuestras manos. Moverse poco, tener sobrepeso, fumar, tomar alcohol de más y vivir con mucho estrés aumentan las chances de enfermarse. No es para asustarse, es para cuidarse un poco más.

¿Qué es el cáncer de mama?


Es una enfermedad que se produce cuando determinadas células del tejido mamario comienzan a multiplicarse de manera anormal y forman un tumor maligno. Si no se detecta y trata a tiempo, puede invadir tejidos cercanos y diseminarse a otros órganos.

Factores de riesgo: ¿cuáles podemos modificar?

La edad, los antecedentes personales y familiares y ciertas alteraciones genéticas pueden aumentar el riesgo. También influyen algunos factores relacionados con el estilo de vida, como el exceso de peso, el sedentarismo y el consumo de alcohol.
Adoptar hábitos saludables y conocer los antecedentes familiares permite reducir algunos riesgos y definir estrategias de seguimiento adecuadas. Tener factores de riesgo no significa necesariamente desarrollar la enfermedad, y su ausencia tampoco garantiza que no aparezca.

Detección temprana: no esperes a tener síntomas


El cáncer de mama puede desarrollarse sin producir molestias en sus primeras etapas. Por eso, es importante realizar los controles indicados según la edad, los antecedentes y el riesgo individual.


● Examen clínico mamario: permite que el profesional evalúe las mamas y determine si se necesitan estudios complementarios.

● Mamografía: es el principal estudio de detección temprana en mujeres asintomáticas con riesgo promedio. En Argentina, se recomienda realizarla cada uno o dos años entre los 50 y los 69 años. En otras edades o ante factores de riesgo particulares, el profesional evaluará cuándo comenzar y con qué frecuencia.
● Ecografía mamaria y resonancia magnética: se indican según las características de las mamas, los resultados de otros estudios y el riesgo individual; no reemplazan de manera universal a la mamografía.
● Evaluación genética: puede considerarse ante antecedentes familiares relevantes o sospecha de predisposición hereditaria.

Conocer las propias mamas ayuda a reconocer cambios, pero el autoexamen no reemplaza los controles ni constituye por sí solo un método de detección temprana.

Consultá sin demora si notás un nódulo en la mama o la axila, cambios en el tamaño o la forma de la mama, retracción del pezón, alteraciones persistentes de la piel o secreción espontánea, especialmente si es sanguinolenta. No esperes al próximo control programado. Octubre Rosa también es una oportunidad para revisar otros aspectos de la salud. Según la edad, los antecedentes y las indicaciones médicas, es importante considerar:

¿Para qué sirven el PAP y el test de VPH O HPV?

El cáncer de cuello uterino se relaciona principalmente con la infección persistente por ciertos tipos del Virus del Papiloma Humano (VPH).
El PAP permite detectar alteraciones en las células del cuello del útero, mientras que el test de VPH identifica el virus asociado con un mayor riesgo de desarrollar estas lesiones. Ambos estudios ayudan a prevenir el cáncer mediante la detección y el tratamiento oportuno de lesiones precancerosas.


¿Cada cuánto realizarlos?

● PAP: se recomienda desde los 25 años. Si los dos primeros resultados son normales, puede repetirse cada 3 años.
● Test de VPH: desde los 30 años, cuando está disponible como método de detección. Si el resultado es negativo, puede repetirse cada 5 años.

La vacunación contra el VPH también es fundamental para prevenir esta enfermedad. Recordá que un resultado anormal no significa necesariamente que exista cáncer y que la frecuencia de los controles puede variar según los antecedentes y las indicaciones médicas.


Salud cardiovascular y metabólica: controlar la presión arterial, la glucemia y el perfil lipídico ayuda a detectar factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares y diabetes.
Salud ósea: evaluar los factores de riesgo de osteoporosis y considerar una densitometría cuando corresponda, especialmente después de la menopausia.
Salud ginecológica integral: conversar sobre el ciclo menstrual, la menopausia, la salud sexual, la anticoncepción y cualquier síntoma persistente.


No todas las mujeres necesitan los mismos estudios ni con la misma frecuencia. La consulta médica permite elaborar un plan preventivo personalizado y evitar tanto la falta de controles necesarios como los estudios innecesarios.


Nutrición y hábitos saludables: aliados de la prevención


La alimentación no puede garantizar que una persona no desarrolle cáncer, pero junto con otros hábitos saludables contribuye a reducir el riesgo de algunas enfermedades y a mejorar la calidad de vida.


● Prioriza alimentos frescos y variados: verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, frutos secos y semillas aportan fibra y nutrientes esenciales.

● Mantené un peso saludable: especialmente después de la menopausia, el exceso de tejido adiposo se relaciona con un mayor riesgo de cáncer de mama.
● Limitá el alcohol: incluso cantidades bajas se asocian con un aumento del riesgo de cáncer de mama. Lo más recomendable para prevenirlo es evitar su consumo.
● Movete regularmente: procurá al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada, complementados con ejercicios de fuerza adaptados a tus posibilidades.
● Evitá el tabaco y moderá los ultraprocesados: priorizar una alimentación de buena calidad favorece la salud metabólica y cardiovascular.

Lo más importante es conocer tu cuerpo. Si te encontrás un bulto en el pecho o en la axila, si notás la piel distinta, enrojecida o como hundida, si el pezón cambia, te duele o le sale algún líquido, o si ves que el pecho cambió de forma o de tamaño, debes acudir a un profesional. Casi siempre no es nada grave, pero lo mejor es prevenir.

La mejor forma de cuidarte es encontrarlo a tiempo, para ello tocarte y revisarte cada tanto te ayuda a darte cuenta si algo cambió, pero no alcanza: también hay que ir al ginecólogo una vez al año y hacerse los estudios que te pida.

A partir de los 50, lo ideal es hacerse una mamografía cada dos años, y si hay casos en tu familia, conviene empezar antes. Y en el día a día, caminar, comer sano y no fumar también ayudan muchísimo.

Aprovechamos este mes para recordarte que dedicar tiempo a los controles es una forma de cuidarte hoy y a futuro. Agendá una consulta, revisá tus estudios pendientes y conversá con tu médico sobre las medidas de prevención que
corresponden a tu edad y situación particular.

Si venís postergando ese turno, este octubre es la excusa perfecta para sacarlo.  Y si conocés a alguien que también lo viene dejando para más adelante, compartile estas líneas.

Cuidarnos entre todas también es parte de la lucha.

Equipo Médico de La Posada del Qenti